viernes, 29 de enero de 2010

Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. El Perdón


Volverte a ver es el perdón de los dioses. Estar sentada delante de ti es la tregua, de los titanes que luchan en mi interior. Pronunciar palabras que lleguen a tus oídos, es la pausa en la batalla que se ejecuta en el purgatorio de mi alma. Si un instante dura quiero disfrutarlo. La razón, me escupe a la cara que nada de esto es bueno. Para mi espíritu no existe la paz. Y en la agonía del dolor mi subconsciente ha sacado su última carta. Tu presencia aquí significa que el destino, es un buen jugador. Pero para las apuestas vale más la estadística que el azar. Nada cambiara mañana los titanes seguirán luchando y los dioses seguirán maldiciendo mi existencia. Pero habrá valido la pena. Pues en el final de mis exhalaciones, tu olor aun estará en el vagón de mi cerebro. Custodiado por murales de fuego. Mañana tú seguirás tu camino. Pero yo hoy he podido divisar tus ojo ahora ámbar, Y para mi este gesto vale la ansiedad de mi futuro…
Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. Pecar.


Cariño mió, amor de mis amaneceres más brillantes. Tu piel es la esencia que le da sentido a mí existir. Comprende mi pecado al tentarte para volver amarte. Solo el egoísmo de mi delirio es el transeúnte de mis días. Mientras tu boca deambula por mi piel pierdo el control. Si, tu lengua no me recordara a los manjares más placenteros. No pecaría de amante nocturna. Si tu piel no fuera mi esencia yo no podría, llegar a la bendición del edén…
Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. Recordar

Recuerdo deslizarme rápidamente hasta tu pecho. Recuerdo ver tu rostro acercarse efusivamente a mi mirada. Conquistar tus labios fue celestial. Anhelar convertirme en agua para saciar tu sed, fue un erudito de grandeza. Lo confieso, he amado amarte. Soy completamente culpable de sumergirme en las imágenes que explotan en mi psiquis. Pero volver a sentir: tu mano derecha deslizarse por mi hombro. Seduciendo mi clavícula y coqueteando con mi piel. Hasta colmar los sentidos. Recuperar la simbiosis de tus dedos rozar mi piel, es una droga letal…
Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. Tan real.

Tus labios siguen tan calidos como los recuerdo. Las manos viajan a través de mis costillas. Nada cambia, todo ha sido como siempre. Aunque se que el tiempo ha pasado, también se que todo sigue en su lugar. Has sido inamovible, como si nadie pudiera remover tu figura del sitio mas privilegiado de mi subconsciente. Te pertenecen, son tuyas cada una de mis frases. Es tuya cada pincelada al aire infinito. Nada de lo que me observa allí fuera puede definirse con derecho ha anhelar tu sitio. Te beso, te estoy besando. No me lo creo. Quiero tocar tu rostro. Son tus ojos los que me miran. Que inmensa tu mirada. Tu lengua viaja, la siento deslizarse por mi piel, es real. No es mi cerebro el que alucina, estoy sudando por el calor corporal. Así que tiene que ser real…
Estados del cerebro. 3horas 40 minutos. Mi Ada.

Resaltan y brillan en la sombra. Que hermosos los astros que decoran el firmamento. La temperatura allí fuera es gélida, pero bajo la protección de su vehiculo se esta bien. Adoro las noches en su regazo. Volver a sentir el palpitar de su corazón. Es como despertar a la pequeña Ada, que duerme en mi interior. Pobre e indefensa, se ha desvelado de su antaño letargo. No comprende su aparición, pero sonríe de felicidad. Sus ojos llameantes y regocijantes no creen en lo que ven. Tantas otras veces le ha parecido observarle, que ahora no tiene fe en ellos. Pero sus manos le gritan desesperadamente, que el tacto no miente. Mi Ada diminuta tiembla de impresión. Su sueño más anhelado se reproduce en versión original. Ella en su imaginación creía haber representado su voz. Pero la calidez del sonido es mucho más perfecta. Joven Ada que correteas por los pasillos de mi consiente y ahora te posas delante de su imagen. Las lágrimas son un torrente de emociones. Mendiga de las sobras de otra. Así mi carente Ada se halla en la absurda oscuridad. Miserable y desgraciada había conquistado a mi razón. Mi Ada, mi amada vuelve a descansar, lamentablemente solo ha sido una noche. Sabes perfectamente que la conciencia no es buena. Mi pequeña refúgiate del gélido viento y duerme en las sombras. Que la malvada agonía no perturbe tu ilusión. Damisela de suaves líneas acomoda tu frágil cuerpo, en el jardín del edén. Déjate llevar por el cansancio y no despiertes hasta su próximo regreso…
Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. Tus ojos

Las carcajadas aumentaran. Si vuelves a repetir que el cerebro, es un órgano inteligente. Jamás podrás comparar tus míseras representaciones, con lo realmente profundo que son sus ojos. Sarcástica tu escena de “míralo, esta aquí”. Pero si es imposible recrear: Cada mínimo filamento de las células, de tono extraordinarios, que simulan ser normales. ¿Cómo pretender que una neurona, comprenda que es imposible? Que su mirada no podría ser clonada. Es un regalo de Elena. Diosa madre que me permitiste haberle conocido. Perdona al cerebro inútil que se cree capaz de duplicar tu creación.
Dichosos quienes se hayan tropezado con sus ojos.
Privilegiados quienes los hayan admirado.
Desdichados quienes los hayan rechazado.

miércoles, 13 de enero de 2010

Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. La Madrugada




Madrugada, que con tu manto negro traes sorpresas.
Madrugada, que aun dormida eres vida.



La noche es un gran baúl, con centenares de luciernagas dentro. Tu dulce noche que insistes, en regalarme un cuarto de la luna.

Madrugada , que te apoderas de mi.
Madrugada, que entre miradas me hechizas.


El cielo oscurecido es la fuente de la energía. Siendo el significado de tu exquisita presencia, poesía para mis ojos. El cielo pintado y repleto de purpurina , es la electricidad que recarga mi vida.

lunes, 11 de enero de 2010

14

Cuidado más allá de la luz. Mantente lejos de ella Es frenética y te altera el corazón. Esa luz esta impregnada de frutas y es pura. Mentira, no creas en lo que la luz muestra. La luz pinta, dos iris en tu cerebro, pero no es sincera. Te ciega y pierdes la razón. Idolatras su existencia y te vuelves loca por ella. La luz elimina tu vida y la convierte en suya. Maldita luz. Te invito a que vivas aquí en la sombra y pueda deleitarte con ella. Mirarla y sentir que podría ser tuya, pero nunca fijes tus ojos mucho tiempo en ella. Te atrapara y padecerás de sus encantos. Bendita luz.
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Y pienso:… -Decorar con una sonrisa cada lágrima. Es un trabajo difícil. Se me hace más tedioso cada día, Me vuelvo un poco vulnerable y en seguida estas aquí. Se van las sonrisas, y las lágrimas corren. Existe un río más allá de mi mirada. Es complicado contenerlo. Las fuerza de sus aguas se avalancha sobre mi. Las piernas me tiemblan. Comienzo a contemplar el mundo, como gira en un círculo de vueltas con un fin. Puesto que cada vida tiene un fin. Cuando poseeré yo un fin para mi vida. No es tarea fácil mantener las apariencias. Ser visible es una porquería. Moriría por poder llorar sin que lo notaran. Seria épico poder flotar entre la materia y no recitar, llorar o sonreír
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Pintare azucenas y cenizos. Y si pinto las notas. Dibujaría la música. Te regalaría los colores. Pues las notas son tuyas. Tu voz y tus dedos ofrecen música para mis ojos. Y tararearía el arco iris de tu mano. Y cantaría el color de ojos. Musitaría al viento la melodía de tu piel. Bailaría el pincel sobre el lienzo. Las piruetas serian verdes como la esperanza. Y en secreto Richard Bona pintaría en el Studio, con los suaves tonos de blue.
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El viento me acurruca en medio del invierno y creo que me acaricia. Mientras busco en el diván de mi cerebro. A partir de ahora… Maldigo el sol, y sus rayos matutinos. Maldigo la luna llena, que decoraría tu espalda. Maldigo las nubes y terquedad en crear formas. Maldigo las olas y sus sonidos que mecen mis sueños. Maldigo los sonidos que alegran a las personas. Maldigo las hojas de otoño, que se desprenden por el viento. Maldigo a mis pulmones por seguir funcionando. Maldigo que mi cerebro siga desempeñando su trabajo con tanta eficacia.
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Describiré en pequeñas palabras lo que le relégalas al mundo con tu sonrisa. Magia que brota de los sentidos. Brillo de los dioses. Virtud de la ilusión. Bendito el reflejo de la delicada expresión de tus labios. Narciso el instinto que deslumbra en tu presencia. Alma de precioso colores brillantes y relucientes como el oro como la luna plateada y exuberante.