jueves, 18 de febrero de 2010


Me refugiare en los brazos de cualquiera. No volveré atrás y me reconfortare con caricias banales, que no llevaran tu olor. Correré por prados infinitos y me reiré de la brisa y los rayos de sol. Nunca más retrocederé para admirar tu piel. Tu voz a quedado lejos y no la oiré mas. Nada que lleve parte de tu presencia se atreverá a rozar el oxigeno que emana de los árboles. Las malditas alucinaciones se extinguirán en las penumbras de la oscuridad. No abran gotas de lluvias traicioneras. No existirán más imitaciones carentes de realismo de tu piel. Tú no existes en este plano terrenal. Tu cuerpo permanece donde la lava a creado la tierra. Y yo insisto en tropezarme con tus rizos entre las calles vacías de mi presente. Comprendo mi locura con palabra incoherente. Divago entre pensar o no pensar. Pero antes de que me percate sinfonías enteras profundizan en mi psiquis. Míseras notas que imitan el sonido regocijante de la noche. No son tus claves, son ásperas y decadentes. Jamás pertenecerán al mundo que rodea tu aura. La más pura de las almas no baña la fragancia de mis días. Aunque suplique mi Ada, todo quedara atrás. A pesar de que se pronuncien todos los dioses de las místicas iglesias eclesiásticas no iré en tu búsqueda. Se acabo abro las paginas de un libro inmenso. Leo y escribo al mismo tiempo. Forjare un futuro para no vivir del pasado. Despertare y ya no estará tu figura insensata queriendo arrancarme el alma.

viernes, 29 de enero de 2010

Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. El Perdón


Volverte a ver es el perdón de los dioses. Estar sentada delante de ti es la tregua, de los titanes que luchan en mi interior. Pronunciar palabras que lleguen a tus oídos, es la pausa en la batalla que se ejecuta en el purgatorio de mi alma. Si un instante dura quiero disfrutarlo. La razón, me escupe a la cara que nada de esto es bueno. Para mi espíritu no existe la paz. Y en la agonía del dolor mi subconsciente ha sacado su última carta. Tu presencia aquí significa que el destino, es un buen jugador. Pero para las apuestas vale más la estadística que el azar. Nada cambiara mañana los titanes seguirán luchando y los dioses seguirán maldiciendo mi existencia. Pero habrá valido la pena. Pues en el final de mis exhalaciones, tu olor aun estará en el vagón de mi cerebro. Custodiado por murales de fuego. Mañana tú seguirás tu camino. Pero yo hoy he podido divisar tus ojo ahora ámbar, Y para mi este gesto vale la ansiedad de mi futuro…
Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. Pecar.


Cariño mió, amor de mis amaneceres más brillantes. Tu piel es la esencia que le da sentido a mí existir. Comprende mi pecado al tentarte para volver amarte. Solo el egoísmo de mi delirio es el transeúnte de mis días. Mientras tu boca deambula por mi piel pierdo el control. Si, tu lengua no me recordara a los manjares más placenteros. No pecaría de amante nocturna. Si tu piel no fuera mi esencia yo no podría, llegar a la bendición del edén…
Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. Recordar

Recuerdo deslizarme rápidamente hasta tu pecho. Recuerdo ver tu rostro acercarse efusivamente a mi mirada. Conquistar tus labios fue celestial. Anhelar convertirme en agua para saciar tu sed, fue un erudito de grandeza. Lo confieso, he amado amarte. Soy completamente culpable de sumergirme en las imágenes que explotan en mi psiquis. Pero volver a sentir: tu mano derecha deslizarse por mi hombro. Seduciendo mi clavícula y coqueteando con mi piel. Hasta colmar los sentidos. Recuperar la simbiosis de tus dedos rozar mi piel, es una droga letal…
Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. Tan real.

Tus labios siguen tan calidos como los recuerdo. Las manos viajan a través de mis costillas. Nada cambia, todo ha sido como siempre. Aunque se que el tiempo ha pasado, también se que todo sigue en su lugar. Has sido inamovible, como si nadie pudiera remover tu figura del sitio mas privilegiado de mi subconsciente. Te pertenecen, son tuyas cada una de mis frases. Es tuya cada pincelada al aire infinito. Nada de lo que me observa allí fuera puede definirse con derecho ha anhelar tu sitio. Te beso, te estoy besando. No me lo creo. Quiero tocar tu rostro. Son tus ojos los que me miran. Que inmensa tu mirada. Tu lengua viaja, la siento deslizarse por mi piel, es real. No es mi cerebro el que alucina, estoy sudando por el calor corporal. Así que tiene que ser real…
Estados del cerebro. 3horas 40 minutos. Mi Ada.

Resaltan y brillan en la sombra. Que hermosos los astros que decoran el firmamento. La temperatura allí fuera es gélida, pero bajo la protección de su vehiculo se esta bien. Adoro las noches en su regazo. Volver a sentir el palpitar de su corazón. Es como despertar a la pequeña Ada, que duerme en mi interior. Pobre e indefensa, se ha desvelado de su antaño letargo. No comprende su aparición, pero sonríe de felicidad. Sus ojos llameantes y regocijantes no creen en lo que ven. Tantas otras veces le ha parecido observarle, que ahora no tiene fe en ellos. Pero sus manos le gritan desesperadamente, que el tacto no miente. Mi Ada diminuta tiembla de impresión. Su sueño más anhelado se reproduce en versión original. Ella en su imaginación creía haber representado su voz. Pero la calidez del sonido es mucho más perfecta. Joven Ada que correteas por los pasillos de mi consiente y ahora te posas delante de su imagen. Las lágrimas son un torrente de emociones. Mendiga de las sobras de otra. Así mi carente Ada se halla en la absurda oscuridad. Miserable y desgraciada había conquistado a mi razón. Mi Ada, mi amada vuelve a descansar, lamentablemente solo ha sido una noche. Sabes perfectamente que la conciencia no es buena. Mi pequeña refúgiate del gélido viento y duerme en las sombras. Que la malvada agonía no perturbe tu ilusión. Damisela de suaves líneas acomoda tu frágil cuerpo, en el jardín del edén. Déjate llevar por el cansancio y no despiertes hasta su próximo regreso…
Estados del cerebro. 3 horas 40 minutos. Tus ojos

Las carcajadas aumentaran. Si vuelves a repetir que el cerebro, es un órgano inteligente. Jamás podrás comparar tus míseras representaciones, con lo realmente profundo que son sus ojos. Sarcástica tu escena de “míralo, esta aquí”. Pero si es imposible recrear: Cada mínimo filamento de las células, de tono extraordinarios, que simulan ser normales. ¿Cómo pretender que una neurona, comprenda que es imposible? Que su mirada no podría ser clonada. Es un regalo de Elena. Diosa madre que me permitiste haberle conocido. Perdona al cerebro inútil que se cree capaz de duplicar tu creación.
Dichosos quienes se hayan tropezado con sus ojos.
Privilegiados quienes los hayan admirado.
Desdichados quienes los hayan rechazado.