viernes, 11 de diciembre de 2009

7
Acompáñame a estar sola, a descubrir el brillo de tus ojos en la ausencia de tu cuerpo. Espérate junto a mí mientras divago, si volver a pronunciar tu nombre entre la penumbra de mis sollozos. No me abandones mientras me muero en medio de tanto olvido pintado con tonos alegres. Maldito los rallos de sol que antes veneraba en su presencia. Vuelve a mí y déjame suplicarte que comprendas el dolor de mi espíritu. Ven y vocaliza a mi lado ¿cuantos más han sufrido de la pasión que te arranca la piel? Que te incinera el corazón con cada bocanada de oxigeno. Sujeta mi espalda mientras destrozo los hilos de tela que ingresan en mis uñas. Protégeme de la ansiedad que emana de mi columna, que me suplica me aleje del recuerdo. Vigílame al rebuscar su olor en el tejido que nunca a tocado su piel. Perdóname si mis manos adoptan forma de alas y sueñan con volar a la eternidad. Es tanto el arrebato de mis sueños. Tiemblo, pienso y escucho y ya te has ido. Eres tú quien debería estar aquí y no yo sola. Pues tu sitio esta a mi lado soledad

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