jueves, 18 de febrero de 2010


Me refugiare en los brazos de cualquiera. No volveré atrás y me reconfortare con caricias banales, que no llevaran tu olor. Correré por prados infinitos y me reiré de la brisa y los rayos de sol. Nunca más retrocederé para admirar tu piel. Tu voz a quedado lejos y no la oiré mas. Nada que lleve parte de tu presencia se atreverá a rozar el oxigeno que emana de los árboles. Las malditas alucinaciones se extinguirán en las penumbras de la oscuridad. No abran gotas de lluvias traicioneras. No existirán más imitaciones carentes de realismo de tu piel. Tú no existes en este plano terrenal. Tu cuerpo permanece donde la lava a creado la tierra. Y yo insisto en tropezarme con tus rizos entre las calles vacías de mi presente. Comprendo mi locura con palabra incoherente. Divago entre pensar o no pensar. Pero antes de que me percate sinfonías enteras profundizan en mi psiquis. Míseras notas que imitan el sonido regocijante de la noche. No son tus claves, son ásperas y decadentes. Jamás pertenecerán al mundo que rodea tu aura. La más pura de las almas no baña la fragancia de mis días. Aunque suplique mi Ada, todo quedara atrás. A pesar de que se pronuncien todos los dioses de las místicas iglesias eclesiásticas no iré en tu búsqueda. Se acabo abro las paginas de un libro inmenso. Leo y escribo al mismo tiempo. Forjare un futuro para no vivir del pasado. Despertare y ya no estará tu figura insensata queriendo arrancarme el alma.